De monjas y migración

21 Noviembre 2009 | No Comments » | Jesus Gonzalez Corro

distintasrazas Ayer leía en un blog sobre el maltrato que hay en México para con los migrantes que cruzan el territorio nacional con la idea de llegar a los Estados Unidos y recordé una situación que me toco ver el año pasado mientras regresaba de un viaje a Yucatán.

El viaje fue de 2 semanas por cosa del trabajo y como se compraron los boletos de autobús con anticipación pude escoger mi asiento pues solamente en el camión de regreso estaban apartados los primeros cuatro asientos y yo por comodidad compre uno de los últimos, así podía ir al baño mas rápido y acceder a la cafetería de abordo.

lucasgav Cuando toco el día de mi regreso y subía al autobús note que una tercera parte del mismo estaba llena y el resto de los asientos vacíos, para mi era bueno pues tenia el fondo del camión para mi solo; así que el autobús salió con destino a la Ciudad de México, yo llevaba el libro de “El Evangelio de Lucas Gavilán”  (del cual haré una reseña mas adelante).

monjas Pero el encanto se rompió pocos minutos después ya que al llegar a la ciudad de Uman hicimos una parada y abordo un grupo de monjitas que de inmediato tomo sus asientos llenando por completo el camión.

¿Se pueden imaginar como me sentía rodeado de ese sacro ambiente? Lo peor de todo fue que el chofer puso una película adecuada a la gran cantidad de pasajeros por lo que decidí sacar mi libro y ponerme a leer.

Nomas vio el titulo del libro la monjita que era mi compañera de asiento comenzó una plática religiosa que se terminó cuando yo le explique que no era un libro religioso y le platique mas o menos de que trataba.

En fin, pasó el tiempo y me quedé dormido.

salida11 Como a las 2 de la mañana ya habiendo pasado Escarcega, Tabasco; el autobús se detuvo, por la ventanilla vi a un grupo de militares y agentes de migración quienes rápidamente subieron al camión mientras las luces interiores se abrían, estábamos en un retén de supervisión migratoria.

Primero subió un soldado con un fusil en las manos que iba despertando a los dormidos detrás subió un agente de migración quien se detenía en algunos lugares e iba pidiendo documentos, a algunos se les pedía que bajaran del autobús, yo busque de inmediato mi cartera con mi licencia de conducir y mi credencial de elector por si acaso.

Cuando el soldado llego a mi asiento volteo a ver  a todas las monjitas, y vio mi sudadera que tenia el escudo bordado de la Escuela Nacional de Montaña (a la que entonces yo pertenecía) y me pregunto:
-¿Van de excursión?- y pues yo solamente dije que si; el soldado se regreso y se puso de pie exactamente en la primera linea de asientos donde las monjas comenzaban, el agente de migración no hizo siquiera el intento de pasar.

salida13 Pude contar a 11 personas que bajaron del camión, curiosamente todos hombres, de piel morena y cabello chino; desde el camión se veía que tres agentes revisaban el interior del maletero mientras otro grupo hablaba con los pasajeros que bajaron al tiempo que les hacían una revisión de documentos.

De ese grupo separaron a 5, el resto subió al autobús, a ese grupo de 5 les bajaron sus maletas del camión mientras se veía que un grupo de soldados los empujaba al interior de la caseta; solo pude ver como uno de los hombres caía fuertemente al suelo debido a un golpe que un soldado le dio con la culata de un fusil; mientras el chofer de nuestro camión subía y arrancaba de nuevo vi a lo lejos como los que entonces eran pasajeros se perdían al interior de la caseta.

El chofer hizo comentó, mientras tomaba ya camino, que ese grupo no llevaba ninguna identificación, pero que cuando hablaban no tenían acento sudamericano y que ellos decían ser de Tlaxcala.

ejercitoacapulco Hizo el comentario de que en ese reten los agentes de migración tenían fama de ser muy agresivos con los migrantes sudamericanos, pero que nadie hacia nada.

Si esas personas eran de México creo que hay medios mas rápidos para determinarlo y que regresaran de nuevo a su viaje y si no, pues considero que ese trato que vi contra ellos por parte de miembros del ejercito no fue lo mas correcto.

¿Y que paso con las monjitas? Bueno ellas, terminaron su viaje en Córdoba, Veracruz a las 7:00 am y nuevamente medio autobús quedo solo para mi XD, con el refrigerador lleno de refrescos.

Curiosamente el soldado que me preguntó si íbamos de excursión pensó que yo, o era el cuidador de las monjitas, o algo relacionado con ellas; pues la revisión migratoria no paso de la primera fila de religiosas.

En fin, no me gustaría estar en mi propio país custodiado por soldados o agentes de migración, que la mayoría son una bola de corruptos y rateros inhumanos.

Algunas imágenes fueron tomadas del sitio: Migración, sueños y esperanzas del sur